¿Cómo reparamos la imagen de Honduras frente al mundo con una sociedad tan polarizada y dividida?
22-07-09 03:50 AM
| Imagen de Honduras frente al mundo
Uno de los saldos más negativos del golpe de Estado del 28 de junio es la polarización extrema de la
sociedad entre los que están a favor y los que están en contra del mismo. La polarización partidaria,
mediática y religiosa ha impregnado la vida cotidiana y obligado a los más cautelosos a guardar
silencio y posicionarse en uno u otro extremo, cuando no les queda otra alternativa. La
polarización se expresa también en los sectores que apoyan el golpe (los perfumados, según el
criterio popular) y los que lo cuestionan (la chusma, según los otros) y va dando lugar a una nueva
polarización (ricos y pobres) que desplaza a las polarizaciones más conocidas y mejor manejadas
por la sociedad (liberales y nacionalistas, católicos y evangélicos, nacionales y extranjeros,
jóvenes y mayores, motaguas y olimpistas). La polarización social, fuertemente estimulada desde
los medios de comunicación y las iglesias, constituye una profunda grieta en la vida democrática
porque ha socavado valores esenciales de la democracia como el pluralismo, la tolerancia, la
solidaridad y el respeto a la diversidad. Reconstruir la cohesión social es una tarea urgente
para el país que pasa por la exigencia de cuentas a los que propiciaron esta situación, el
rechazo al autoritarismo manifiesto en los golpistas y la reflexión sobre el papel negativo que
han jugado en este proceso todos los que provocaron, propiciaron y estimularon la confrontación,
para construir colectivamente la memoria histórica y sacar las lecciones que nos ha dejado
a todos esta experiencia golpista.
sociedad entre los que están a favor y los que están en contra del mismo. La polarización partidaria,
mediática y religiosa ha impregnado la vida cotidiana y obligado a los más cautelosos a guardar
silencio y posicionarse en uno u otro extremo, cuando no les queda otra alternativa. La
polarización se expresa también en los sectores que apoyan el golpe (los perfumados, según el
criterio popular) y los que lo cuestionan (la chusma, según los otros) y va dando lugar a una nueva
polarización (ricos y pobres) que desplaza a las polarizaciones más conocidas y mejor manejadas
por la sociedad (liberales y nacionalistas, católicos y evangélicos, nacionales y extranjeros,
jóvenes y mayores, motaguas y olimpistas). La polarización social, fuertemente estimulada desde
los medios de comunicación y las iglesias, constituye una profunda grieta en la vida democrática
porque ha socavado valores esenciales de la democracia como el pluralismo, la tolerancia, la
solidaridad y el respeto a la diversidad. Reconstruir la cohesión social es una tarea urgente
para el país que pasa por la exigencia de cuentas a los que propiciaron esta situación, el
rechazo al autoritarismo manifiesto en los golpistas y la reflexión sobre el papel negativo que
han jugado en este proceso todos los que provocaron, propiciaron y estimularon la confrontación,
para construir colectivamente la memoria histórica y sacar las lecciones que nos ha dejado
a todos esta experiencia golpista.
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